lunes, 28 de septiembre de 2015

SOLIDARIDAD EGOISTA




Un día normal, desde mi casa al trabajo, de mi trabajo a mi casa, siguiendo mi rutina en donde sigo en piloto automático y de repente, reacciono de la realidad y…

Desea donar su vuelto de 0,002 centavos para…?

Y de repente empecé a hacer memoria en la cantidad de negocios donde compras algo y te dicen que dones su vuelto para alguna ONG o grupo benéfico, donde más de una vez uno dice sí, no por su sentido solidario o fehacientes ganas de ayudar al prójimo, sino simplemente para no reclamar un vuelto que no le cambia la vida, por simple respuesta automática, y más de una vez ni presta atención cual es el organismo benéfico que supuestamente recibe tu vuelto.
Mientras tenía más alerta mis sentidos ante este tipo de situaciones, vi en las redes sociales una noticia donde hablaba de los fraudes más famosos de la actualidad, donde el fin era quitarle dinero a la gente, y en la lista estaba el famoso done su vuelto a...
Y así entre tantas cosas siempre está la noticia que desmiente algunas acciones o las desacredita, y no digo que muchas de ellas tenga su cuota de fraude, o de que son 100% desinteresadas, porque más de un vez no sabemos cuál es la realidad o quién dice la verdad y simplemente nos dejamos guiar por lo que opina la mayoría de la gente que nos rodea.
Y algunos empezamos a desconfiar de todo, del que te redondea en la tarjeta para darle los centavos a alguna organización cuando tu tío que tiene un amigo que trabaja en el banco te dijo que eso es mentira que el dinero lo cobra la empresa que redondeó el cobro, del que sube al colectivo pidiendo por su familiar enfermo mientras crees saber por el amigo del hijo de la vecina que ese tipo no tiene ningún familiar enfermo, del que pasa pidiendo monedas con invalidez de sus miembros inferiores mientras que en tu cabeza juras haberlo visto corriendo al lado tuyo en la maratón del fin de semana pasado, del que esta mendigando en la puerta del negocio más concurrido de la ciudad mientras por lo bajo todos dicen que tiene una mansión a todo lujo, del que pasa juntando una colaboración para sacar los jóvenes de las drogas, mientras en la noche te lo marcaron como el "dealer" de la ciudad… en ese momento es cuando nuestra solidaridad se convierte en egoísta, en no querer tener ningún gesto solidario por miedo al engaño, por desconfiar de la gente debido a unos pocos (y quiero creer que son pocos en el total sociedad) que tiene la capacidad de engañar y desvirtuar cualquier acción realmente solidaria solo con el fin de hacerlo para beneficio propio, cegados por codicia o avaricia.


Por eso no confiemos ciegamente ante cada situación que tenemos la oportunidad de hacerle el bien a otro, pero tampoco nos volvamos egoísta y desconfiados, siempre tratemos de ver, analizar, averiguar la veracidad de los hechos, y así poder ayudar al que verdaderamente lo necesita.

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