Vivimos en una sociedad donde en las etiquetas se lee más de lo que está escrito, una sociedad donde etiquetar siempre es necesario, pero no solo por una cuestión lingüística y para poder comunicarnos entre individuos (necesitamos ponerle una palabra a todo para poder entablar comunicación en nuestro idioma) sino para poder encuadrar a la gente en un grupo, rango o estructura social…porque?, porque es necesario perfilar a alguien solamente por su “etiqueta”?, si mas de una vez compramos un producto sin conocer su etiqueta solo para probar?, porque no podemos hacer lo mismo con las personas?...conocer primero luego decidir si nos gustan o no…
Que irónico que, con los
productos en el super o el mercadito de barrio, compramos algo, con suerte
leemos lo básico de la etiqueta (nombre del producto y alguna descripción de interés, como light, sin TACC, descremado, etc.)
pero rara vez nos tomamos el tiempo para leer detalladamente ingredientes,
lugar de fabricación, lote, y todo lo que está escrito en ella… pero con las
personas hacemos todo lo contrario, miramos, y por estereotipos establecidos en
las estructuras sociales, leemos en su “etiqueta” más cosas de las que alguna
vez fueron escritas, incluso cuando llegamos a conocer la persona que lleva la
etiqueta nos damos cuenta de que muchas de las cosas que habíamos “leído” no
estaban realmente escritas y solo fueron suposiciones nuestras…
Por eso tratemos de no “leer” de
antemano las etiquetas de las personas, primero conozcamos y luego pongamos
nombre y palabras…

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