Un día normal, desde mi casa al
trabajo, de mi trabajo a mi casa, siguiendo mi rutina en donde sigo en piloto
automático y de repente, reacciono de la realidad y…
Desea donar su vuelto de 0,002
centavos para…?
Y de repente empecé a hacer
memoria en la cantidad de negocios donde compras algo y te dicen que dones su
vuelto para alguna ONG o grupo benéfico, donde más de una vez uno dice sí, no
por su sentido solidario o fehacientes ganas de ayudar al prójimo, sino
simplemente para no reclamar un vuelto que no le cambia la vida, por simple
respuesta automática, y más de una vez ni presta atención cual es el organismo
benéfico que supuestamente recibe tu vuelto.
Mientras tenía más alerta mis
sentidos ante este tipo de situaciones, vi en las redes sociales una noticia
donde hablaba de los fraudes más famosos de la actualidad, donde el fin era
quitarle dinero a la gente, y en la lista estaba el famoso done su vuelto a...
Y así entre tantas cosas siempre
está la noticia que desmiente algunas acciones o las desacredita, y no digo que
muchas de ellas tenga su cuota de fraude, o de que son 100% desinteresadas,
porque más de un vez no sabemos cuál es la realidad o quién dice la verdad y
simplemente nos dejamos guiar por lo que opina la mayoría de la gente que nos
rodea.
Y algunos empezamos a desconfiar
de todo, del que te redondea en la tarjeta para darle los centavos a alguna
organización cuando tu tío que tiene un amigo que trabaja en el banco te dijo
que eso es mentira que el dinero lo cobra la empresa que redondeó el cobro, del
que sube al colectivo pidiendo por su familiar enfermo mientras crees saber por
el amigo del hijo de la vecina que ese tipo no tiene ningún familiar enfermo,
del que pasa pidiendo monedas con invalidez de sus miembros inferiores mientras
que en tu cabeza juras haberlo visto corriendo al lado tuyo en la maratón del
fin de semana pasado, del que esta mendigando en la puerta del negocio más
concurrido de la ciudad mientras por lo bajo todos dicen que tiene una mansión
a todo lujo, del que pasa juntando una colaboración para sacar los jóvenes de
las drogas, mientras en la noche te lo marcaron como el "dealer" de la ciudad… en
ese momento es cuando nuestra solidaridad se convierte en egoísta, en no querer
tener ningún gesto solidario por miedo al engaño, por desconfiar de la gente
debido a unos pocos (y quiero creer que son pocos en el total sociedad) que
tiene la capacidad de engañar y desvirtuar cualquier acción realmente solidaria
solo con el fin de hacerlo para beneficio propio, cegados por codicia o
avaricia.
Por eso no confiemos ciegamente ante
cada situación que tenemos la oportunidad de hacerle el bien a otro, pero
tampoco nos volvamos egoísta y desconfiados, siempre tratemos de ver, analizar,
averiguar la veracidad de los hechos, y así poder ayudar al que verdaderamente
lo necesita.



