“Me encantaría aprender a tocar un instrumento” me he dicho más de una vez, y me he respondido, “no tengo tiempo!”. “Como me gustaría poder armar mi propia huerta de especias”, y me he contestado, “no tengo espacio!”.
Siempre tenemos un culpable para
no realizar nuestros sueños: el espacio y/o el tiempo. ¿Cuántas veces no hemos
hecho cosas que nos gustaban y le hemos echado la culpa al espacio, o al
tiempo? y no será que en realidad no nos gustan tanto, o no estamos tan
interesados en realizarlas?, porque sin darnos cuenta muchas veces le ganamos a
ese espacio y tiempo que existe y que cuando realmente queremos algo no importa
nada solo el lograrlo… y se ve en las pequeñas cosas de la vida: El mantener
una relación con una persona que se encuentra lejos, allí el espacio no nos
afecta, y ni contar si esta en el otro hemisferio, el tiempo tampoco nos
afecta. Cuando va llegando el verano (y no solo las mujeres ya que he visto en
igual proporción hombres y mujeres) mucha gente empieza el gimnasio, los
que llamo los gimnastas estacionales, que en otoño e invierno no corren ni
el colectivo, pero cuando empieza a asomar la primavera y después el verano... y con ello las mallas... se instalan
en el gimnasio, todo para poder bajar esos quilitos del invierno…y ahí
el tiempo no importa, son capaz de quedarse horas con tal de lograr lo que
quieren ver…y el espacio menos, los vez trotando por cada calle de la ciudad, cada placita, cada parque.. siempre hay alguno sudando la gota gorda.
O cuantas veces nos ha motivado
la visita de alguien y nos hemos hecho el tiempo para comprar las cosas
cocinar y hasta esperarlos ya bañados, y por más que nuestra cocina sea de 2x2 el
espacio siempre alcanzaba para todos!. O cuando viene esa cita tan esperada que
por más que ese día tengas 300 reuniones y 500 deadlines te hiciste el tiempo para comprarte
ropa nueva bañarte prepararte (y en las mujeres hasta depilarte!).
Entonces...dejemos de usar de
excusa a estos dos sustantivos y primero hagámonos las preguntas: ¿realmente
quiero hacer esto?, ¿me gusta?, ¿estoy preparado
para darle un tiempo y un espacio en mi vida diaria?. Y así quizás nos demos
cuenta de lo que realmente queremos y realmente pretendemos hacer. Lo demás pueden
ser cuestiones impuestas socialmente, emociones del momento por algo que nos
paso, o simplemente objetivos de otros que nos ponemos en nuestra vida!
Simplificando: haciendo siempre
lo que realmente queremos y nos gusta creo que es la única forma de pasar felices, y sin cargas en nuestra espalda, por esta vida!.



