miércoles, 22 de julio de 2015

TIEMPO Y ESPACIO: EL BLANCO DE NUESTRAS EXCUSAS


“Me encantaría aprender a tocar un instrumento” me he dicho más de una vez, y me he respondido, “no tengo tiempo!”. “Como me gustaría poder armar mi propia huerta de especias”, y me he contestado, “no tengo espacio!”.
Siempre tenemos un culpable para no realizar nuestros sueños: el espacio y/o el tiempo. ¿Cuántas veces no hemos hecho cosas que nos gustaban y le hemos echado la culpa al espacio, o al tiempo? y no será que en realidad no nos gustan tanto, o no estamos tan interesados en realizarlas?, porque sin darnos cuenta muchas veces le ganamos a ese espacio y tiempo que existe y que cuando realmente queremos algo no importa nada solo el lograrlo… y se ve en las pequeñas cosas de la vida: El mantener una relación con una persona que se encuentra lejos, allí el espacio no nos afecta, y ni contar si esta en el otro hemisferio, el tiempo tampoco nos afecta. Cuando va llegando el verano (y no solo las mujeres ya que he visto en igual proporción hombres y mujeres) mucha gente empieza el gimnasio, los que llamo los gimnastas estacionales, que en otoño e invierno no corren ni el colectivo, pero cuando empieza a asomar la primavera y después el verano... y con ello las mallas... se instalan en el gimnasio, todo para poder bajar esos quilitos del invierno…y ahí el tiempo no importa, son capaz de quedarse horas con tal de lograr lo que quieren ver…y el espacio menos, los vez trotando por cada calle de la ciudad, cada placita, cada parque.. siempre hay alguno sudando la gota gorda.
O cuantas veces nos ha motivado la visita de alguien y nos hemos hecho el tiempo para comprar las cosas cocinar y hasta esperarlos ya bañados, y por más que nuestra cocina sea de 2x2 el espacio siempre alcanzaba para todos!. O cuando viene esa cita tan esperada que por más que ese día tengas 300 reuniones y  500 deadlines te hiciste el tiempo para comprarte ropa nueva bañarte prepararte (y en las mujeres hasta depilarte!).
Entonces...dejemos de usar de excusa a estos dos sustantivos y primero hagámonos las preguntas: ¿realmente quiero hacer esto?, ¿me gusta?, ¿estoy preparado para darle un tiempo y un espacio en mi vida diaria?. Y así quizás nos demos cuenta de lo que realmente queremos y realmente pretendemos hacer. Lo demás pueden ser cuestiones impuestas socialmente, emociones del momento por algo que nos paso, o simplemente objetivos de otros que nos ponemos en nuestra vida!
Simplificando: haciendo siempre lo que realmente queremos y nos gusta creo que es la única forma de pasar felices, y sin cargas en nuestra espalda, por esta vida!.



sábado, 18 de julio de 2015

COSTUMBRES-La mujer: vista desde el oeste…



Hace un año atrás tuve la posibilidad de vivir en un país del medio oriente, mas específicamente Turquía, en una ciudad no tan turística ni tan grande por lo que pude convivir con las costumbres y las mujeres de su cultura sin tanta contaminación occidental.
Siendo argentina, criada en una familia pseudo-católica, de costumbres más bien heredadas de generación en generación que adoptadas por creencia propia (de esto soy consciente después de esta vivencia) y  sin haber tenido antes la posibilidad de interaccionar con otras culturas, al principio la experiencia me chocó. No de una forma catastrófica ni negativa, simplemente un cambio en mi vida. Los primeros meses me sorprendía, los meses siguientes me daba curiosidad y hasta me hacía tratar de ver cada cosa y costumbre desde un punto de vista más objetivo (muy difícil y, a veces, hasta imposible lograrlo) tratando de no prejuzgar y simplemente entender o aceptar.
Siendo yo una mujer bastante independiente y feminista imaginen que lo que primero me llamó la atención fue el trato, las costumbres y la forma de vida del sexo femenino en dicha cultura. No niego que primero juzgue, pero con el paso del tiempo y charlas de por medio mi visión fue cambiando… y hoy en día pienso que todo gusto costumbre, trato, rutina etc., etc., etc., se basa simplemente en estructuras sociales.

Ya de vuelta en mi país, en una red social vi una imagen que resumía la idea que me iba formando en mi cabeza: Todo depende del punto de vista y de las estructuras sociales que tenemos en nuestra mente…

Una tarde de fin de semana, con compañeras de piso, entre ҁhai, kraker y lokum (si la escena hubiera sido en córdoba sería mates, criollitos y facturas) les pregunte porque usaban el eȿap en su cabeza (pañuelo que cubre toda su cabeza dejando a la vista el rostro) y las respuestas fueron variadas: -“desde chiquita lo uso acá es muy común”-, -“por costumbre, en mi familia todas lo usan”-, -“por la religión”- , -“es una cuestión de elección, yo elijo no usarlo”-, entre otras, pero ninguna sabía a ciencia cierta el porqué de la costumbre y a mí me seguía la duda de que significaba. Más allá de que podía buscar la información en libros o internet, note que mucho no importaba el porqué en la mayoría de ellas, simplemente era una cuestión de tradiciones, que llegando a cierta edad (pubertad), podían elegir si seguir usándolo o no, y algunas de ellas, por costumbre más que por creencia decidían seguir usándolo. Hasta me llamo la atención que tenían varios (y cuando digo varios solo una mujer entenderá que varios significa nunca suficientes) de distintos colores y estampados donde era todo un reto combinarlo con los zapatos, la cartera y toda la vestimenta (algo que a veces se nos complica por mas lleno que este el placard, imaginen sumarle a la combinación un accesorio mas: todo un nuevo reto para mi) pero las que continuaban usándolo no criticaban a quien lo usaba y viceversa. Yo hacía la analogía de quien le gusta usar sombrero y quien no.
Otra cosa que me llamo la atención fue: una tarde en la que yo estaba buscando un negocio especifico, una mujer de aprox 35 años se ofreció muy amablemente a llevarme en su auto hacia dicho negocio (que quedaba a 30 minutos en auto), en pleno viaje, entre charla, ella me comenta que había estado en argentina un par de años atrás y su comentario me sorprende:- “me llamo la atención lo alegres que son las mujeres argentinas”-. Yo sin entender bien a qué se refería ni en que se basaba dicha imagen le pregunte porque y ella respondió: -“cuando están en grupos siempre hablan en vos alta, carcajadas fuertes, sonríen y son muy expresivas”-. Ese comentario me quedo sonando en mi cabeza y empecé a hacer memoria de mis juntadas con mis amigas y a comparar con las juntadas entre amigas del lugar donde estaba. Note diferencias como: entre ellas se respetaban y esperaban su turno para hablar (no a los gritos y al mismo tiempo como hacemos nosotras), y sus actitudes eran más tranquilas,  de mayor timidez y menos extrovertidas.
Hoy en día recuerdo alegremente esta experiencia y mantengo comunicación con muchas de ellas. Donde pienso, ellas no son menos alegres, simplemente sus costumbres son diferentes a las nuestras, y están en la estructura social que cada uno habita. Sus actitudes y forma de expresarse varían mucho con las nuestras, pero ninguna de ellas me parece menos alegre, menos demostrativa o insignificantes. Muchas de ellas son tan independientes como nosotras al momento de decidir algo, pero simplemente su rango de posibles escenarios es muy diferente a los nuestros y por eso nos cuesta tanto entender sus acciones, como ellas las nuestras. Es decir, no las considero más tristes (haciendo contrapartida al comentario de la señora) pero si mas perfil bajo, que me hizo entender lo que la señora me había querido decir, quizás no que eran más alegres sino mas extrovertidas y quilomberas (por ponerle un término). Y al fin y al cabo todo depende de las estructuras sociales, las representaciones mentales y del ángulo desde donde se mire.   

jueves, 16 de julio de 2015

REDES SOCIALES VS. REALIDAD SOCIAL


En esas noche de insomnio, donde nuestra imaginación va mas allá de lo que somos capaces de admitir en público, y en donde nuestro contacto con el afuera se convierte en un facebook, twitter, whatsapp  o cual nueva red social esté de moda hasta que aparezca el sueño, imagino la realidad por las calles viviéndola como en las redes sociales…
Me paro como observador cerca de gente conversando, de madres jugando con sus hijos, de familias compartiendo una tarde de placita y mates, de jóvenes jugando al futbol y grito un “ME GUSTA” con el pulgar en alto… Camino sin rumbo, escucho atentamente cada conversación en la calle, y repito en voz alta alguna frase que escucho, esperando que los demás griten un “ME GUSTA” con el pulgar en alto… Le pego una estrella amarilla a algún cartel o folleto que contenga publicidad de mi lugar o cosas favoritas… Asisto a una charla motivadora donde después repito sus frases en voz alta esperando que la demás gente las repita y suenen a coro en la vía pública cual trinar de pájaros…Organizo un evento, invitando a cada persona de la vía publica, en espera de su respuesta afirmativa, pero solo recibo respuesta de duda sin ningún compromiso alguno… De repente veo pasar un muchacho que llama mi atención y lo comienzo a seguir, analizando cada una de sus actividades y sacando mis propias conclusiones en cuanto a su persona, ya que mis conclusiones fueron favorables, le solicito que seamos amigos, el acepta y nos dirigimos a una plaza a intercambiar charlas pero sin mirarnos a los ojos, simplemente sentados espalda con espalda… saco mis propias conclusiones de cada frase dicha por él e imagino de nuevo sentimientos favorables por lo que empiezo a cantar en voz alta (sin decirle que la canción va dedicada a él)…espero que él me diga “ME GUSTA”, e independientemente de su reacción sigo cantando canciones que creo que le gustan, le digo en voz alta frases con sentidos escritos entre líneas, le grito poemas...pero cuando vuelvo a ver la realidad veo que el escapa de mi con un gesto de pánico bloqueándome de su vida. Y en ese momento caigo en la cuenta de que:
 ¿¿¿Si nuestro comportamiento en las redes sociales no es compatible con nuestro comportamiento en la vida real,  porque asumimos que todo lo que vemos en las redes sociales es verdad???