miércoles, 28 de octubre de 2015

EL VIAJE SOÑADO...

Cada vez que a cualquier cosa se le agrega el adjetivo soñado se piensa en algo bueno… pero pensando en el significado literal de la palabra cualquier cosa soñada puede también ser tan mala como una pesadilla…


Erase una vez una mujer que vista en la obligación de volver a sus obligaciones decidió emprender un viaje de regreso a su residencia dejando atrás algunos seres queridos. Cuando llego el momento de tomar ese tan poco querido colectivo decidió esperar a ser el último pasajero en abordar para poder compartir unos segundos más con dichos seres, ya que esos minutos aprovechados en su memoria serían años. Una vez que todos los pasajeros habían subido al colectivo, notando que el colectivo iba totalmente lleno, decidió subir. Cual escena de película de humor satírico, al subir al colectivo, sus sentidos se activaron notando la ausencia de perfumes florares y la fuerte presencia de hedores corporales, provenientes de un largo viaje o una mala higiene… caminando por el pasillo entre los asientos, en búsqueda de la numeración de su ubicación se percató del detalle de la ausencia de cualquier otro asiento libre. Cuando se encuentra frente al número que decía su boleto, y luego de un paneo general al colectivo chequeando más asientos vacíos, logra notar que era el único asiento que quedaba libre en todo el colectivo por lo que correspondía al suyo, sin lugar a duda. El detalle de esta situación era que en el asiento acompañante venia viajando una persona con excesivo sobrepeso ocupando todo un asiento y medio, por lo que su idea de descansar durante el viaje para continuar con sus obligaciones se vio frustrada. Y con su mejor voluntad se ubico en el medio asiento que restaba.
Ya comenzado el viaje, y con el impedimento de no poder leer un libro por la falta de lugar para movilizarse, decide entretenerse con la película del colectivo, de esas que fueron estreno en el siglo anterior, con efectos especiales bastantes malogrados, sumándole la baja calidad de la película debido a que provenía del pirateo, pero que por lo menos, entretienen y hacen más ameno el viaje. Cuando la película llevaba 15 minutos de reproducción, su acompañante, por lo visto no conforme con la película, saca de su bolso un televisor portátil y comienza a ver un partido de futbol a un volumen lo suficientemente alto como para que todo el colectivo escuchara el relator, y probablemente también escuchaban los colectivos que pasaban por el otro carril. La desdichada mujer, ya con su paciencia un poco más desgastada, le pide lo más amablemente posible que reduzca un poco el volumen, descubriendo así que su acompañante escuchaba el partido a un volumen tan alto debido que tenía disminuido su sentido auditivo. por lo que decide acudir a diferentes técnicas de relajación, desde la visualización de imágenes hasta pasar inclusive por el taichichuán con el fin de solo aumentar su paciencia y cuidar su tímpano durante el tiempo que durara el partido.
Una vez terminado el partido de futbol, no así la película, el señor decide reclinar su asiento para pasar la noche, pero debido a su contextura física solamente la mitad de su cuerpo queda reclinado y la mitad restante se acomoda sin pudor muy en el asiento del acompañante incomodando aun más el viaje de la mujer. No siendo esto suficiente para ganarse el odio de la viajera y logrando dormirse en un posición tan incómoda, comienza  a roncar libremente, quizás producto de la posición tomada,  con un ronquido que ella solo lo pudo comparar con el sonido que emiten  los elefantes marinos en el proceso de apareamiento.
Una media hora después de que el acompañante había empezado a roncar (y nunca había parado) al límite extremo de su paciencia, y ligándose de arriba miradas de bronca y disconformidad por parte de los demás pasajeros el colectivo frena en una terminal donde descienden 2 pasajeros del asiento continuo. En ese momento sin pensarlo demasiado, decide cambiarse al único asiento que quedaba libre (al otro había subido otro pasajero nuevo) para intentar dormir un poco, ya que observando su reloj ya había pasado la mitad del viaje, y con ello la mitad del tiempo para descansar. Lamentablemente el asiento liberado estaba muy próximo al asiento dl señor que plácidamente dormía por lo que los ronquidos no la dejaron dormir, ni a ella, ni a muchos pasajeros del colectivo (se escuchaban continuamente quejas e insultos).
Después de toda una madrugada de viaje, sin poder pegar un ojo y llegando a su ciudad natal cercano a la hora de trabajar,  a la mujer no le quedó otra que darse una ducha en su hogar e ir a su trabajo con bastante mal humor acumulado que tuvieron que bancar los pares.


Hubiera sido preferible esperar el próximo colectivo durmiendo en el piso de la terminal frio de la terminal, que de seguro hubiera descansado mejor.   

FIN

Cualquier parecido con la realidad...es puramente cierta.
Esta anécdota es atribuida a las deidades que decidieron divertirse un poco con la suerte de la mujer

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