sábado, 18 de julio de 2015

COSTUMBRES-La mujer: vista desde el oeste…



Hace un año atrás tuve la posibilidad de vivir en un país del medio oriente, mas específicamente Turquía, en una ciudad no tan turística ni tan grande por lo que pude convivir con las costumbres y las mujeres de su cultura sin tanta contaminación occidental.
Siendo argentina, criada en una familia pseudo-católica, de costumbres más bien heredadas de generación en generación que adoptadas por creencia propia (de esto soy consciente después de esta vivencia) y  sin haber tenido antes la posibilidad de interaccionar con otras culturas, al principio la experiencia me chocó. No de una forma catastrófica ni negativa, simplemente un cambio en mi vida. Los primeros meses me sorprendía, los meses siguientes me daba curiosidad y hasta me hacía tratar de ver cada cosa y costumbre desde un punto de vista más objetivo (muy difícil y, a veces, hasta imposible lograrlo) tratando de no prejuzgar y simplemente entender o aceptar.
Siendo yo una mujer bastante independiente y feminista imaginen que lo que primero me llamó la atención fue el trato, las costumbres y la forma de vida del sexo femenino en dicha cultura. No niego que primero juzgue, pero con el paso del tiempo y charlas de por medio mi visión fue cambiando… y hoy en día pienso que todo gusto costumbre, trato, rutina etc., etc., etc., se basa simplemente en estructuras sociales.

Ya de vuelta en mi país, en una red social vi una imagen que resumía la idea que me iba formando en mi cabeza: Todo depende del punto de vista y de las estructuras sociales que tenemos en nuestra mente…

Una tarde de fin de semana, con compañeras de piso, entre ҁhai, kraker y lokum (si la escena hubiera sido en córdoba sería mates, criollitos y facturas) les pregunte porque usaban el eȿap en su cabeza (pañuelo que cubre toda su cabeza dejando a la vista el rostro) y las respuestas fueron variadas: -“desde chiquita lo uso acá es muy común”-, -“por costumbre, en mi familia todas lo usan”-, -“por la religión”- , -“es una cuestión de elección, yo elijo no usarlo”-, entre otras, pero ninguna sabía a ciencia cierta el porqué de la costumbre y a mí me seguía la duda de que significaba. Más allá de que podía buscar la información en libros o internet, note que mucho no importaba el porqué en la mayoría de ellas, simplemente era una cuestión de tradiciones, que llegando a cierta edad (pubertad), podían elegir si seguir usándolo o no, y algunas de ellas, por costumbre más que por creencia decidían seguir usándolo. Hasta me llamo la atención que tenían varios (y cuando digo varios solo una mujer entenderá que varios significa nunca suficientes) de distintos colores y estampados donde era todo un reto combinarlo con los zapatos, la cartera y toda la vestimenta (algo que a veces se nos complica por mas lleno que este el placard, imaginen sumarle a la combinación un accesorio mas: todo un nuevo reto para mi) pero las que continuaban usándolo no criticaban a quien lo usaba y viceversa. Yo hacía la analogía de quien le gusta usar sombrero y quien no.
Otra cosa que me llamo la atención fue: una tarde en la que yo estaba buscando un negocio especifico, una mujer de aprox 35 años se ofreció muy amablemente a llevarme en su auto hacia dicho negocio (que quedaba a 30 minutos en auto), en pleno viaje, entre charla, ella me comenta que había estado en argentina un par de años atrás y su comentario me sorprende:- “me llamo la atención lo alegres que son las mujeres argentinas”-. Yo sin entender bien a qué se refería ni en que se basaba dicha imagen le pregunte porque y ella respondió: -“cuando están en grupos siempre hablan en vos alta, carcajadas fuertes, sonríen y son muy expresivas”-. Ese comentario me quedo sonando en mi cabeza y empecé a hacer memoria de mis juntadas con mis amigas y a comparar con las juntadas entre amigas del lugar donde estaba. Note diferencias como: entre ellas se respetaban y esperaban su turno para hablar (no a los gritos y al mismo tiempo como hacemos nosotras), y sus actitudes eran más tranquilas,  de mayor timidez y menos extrovertidas.
Hoy en día recuerdo alegremente esta experiencia y mantengo comunicación con muchas de ellas. Donde pienso, ellas no son menos alegres, simplemente sus costumbres son diferentes a las nuestras, y están en la estructura social que cada uno habita. Sus actitudes y forma de expresarse varían mucho con las nuestras, pero ninguna de ellas me parece menos alegre, menos demostrativa o insignificantes. Muchas de ellas son tan independientes como nosotras al momento de decidir algo, pero simplemente su rango de posibles escenarios es muy diferente a los nuestros y por eso nos cuesta tanto entender sus acciones, como ellas las nuestras. Es decir, no las considero más tristes (haciendo contrapartida al comentario de la señora) pero si mas perfil bajo, que me hizo entender lo que la señora me había querido decir, quizás no que eran más alegres sino mas extrovertidas y quilomberas (por ponerle un término). Y al fin y al cabo todo depende de las estructuras sociales, las representaciones mentales y del ángulo desde donde se mire.   

No hay comentarios: